La dominación del discurso masculino ha sublevado la voz de la mujer, despojándola de toda posibilidad de nombrar el mundo. Ha sido representada y simbolizada por un discurso que ignora sus necesidades y deseos, y que, al desconocerla, la moldea. El encasillamiento de la mujer dentro del discurso falocentrico la ha cosificado y desposeído de su propio cuerpo, obligándola a adoptar una consciencia de sí misma que no le pertenece. Esta imposición le da pocas opciones a la mujer en el mundo del lenguaje, llevándola a verse como un hombre inferior (Moi, 144), incapaz de tener un rol activo en sociedad. Sin embargo, cuando se empieza a saber dueña de sí y se empodera, se rebela ante las formas de opresión del falogocentrismo. La rebeldía se acompaña no solo de la destrucción de las imágenes que se han creado de ella, sino, de la reestructuración del...
hay momentos donde no tengo palabras en los que el aliento se atorra en mi garganta y los pulmones se quedan asfixiados por emociones convertidas en rocas cuando hay un saco de piedras en mi estomago golpea mi vientre y me hace querer vomitar vacío de viseras sentimientos ahí, mi espalda es una placa de contención cargando millones de partículas de aserrín que quedan bordadas en mis poros al ir y venir de la aguja eso es lo que vivo al ...
Nos ha perseguido la pesadilla hospedándose indefinidamente en la realidad Ha enredado a la sociedad cual serpiente asfixia a su victima Somos un bocado masticado rápidamente Somos un milisegundo que asustada y hace llorar Estamos atadxs a esos cinco minutos de sueño que recordamos y alimenta a la hierba depresiva del día a día Vivimos en el eterno instante antes de llamar a lxs ex's a las 3 am ¿hemos experimentado ese pequeño momento en el trip en que deseamos dormir para despertar a la mañana siguiente con la vida solucionada? Y no lo está. Regresamos a la pesadilla. Una y otra y otra vez. En otro sueño, en otra mente, en otra vida, no nos la pasaríamos tan culero.
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